Movimientos

En los niños prematuros es frecuente que los sentidos se desarrollen con más rapidez que la coordinación muscular. Es posible que le parezca que el niño tarda mucho en adquirir el control del movimiento de la cabeza o en coger los objetos. Sin embargo puede que esté aumentando su capacidad para responder a los estímulos visuales y auditivos, un indicador del desarrollo sano.
Respiración

Familiarizarse con estas conductas “normales”, le permitirá detectar mejor los problemas. Debe consultar al médico siempre que le preocupe la respiración o el color del niño.
Sueño
Durante las primeras semanas en casa, el niño pasará casi todo el tiempo dormido. Al principio puede que duerma entre 15 y 22 horas diarias. Los prematuros suelen alternar largos periodos de sueño con cortos intervalos despiertos. Es posible que llegue a casa del hospital teniendo cambiado el día por la noche. Tenga en cuenta el tipo de ambiente en que está acostumbrado a dormir. Deje una lámpara encendida. Proporciónele sonidos ambientales, como ponerle la radio a volumen bajo. Poco a poco puede ir disminuyendo los ruidos y la luz para ayudarle a adaptarse al ambiente hogareño. Las tomas nocturnas se deben hacer casi a oscuras y sin modificar el ambiente de silencio de la casa. Cuando tenga una edad corregida de 6 a 8 meses, puede esperar que duerma durante toda la noche.
Llanto
Al principio es posible que llore poco y posteriormente el llanto se “activa”, según se acerca la fecha de parto prevista inicialmente (edad corregida de 0 meses). Los primeros intervalos de llanto suelen ser cortos, y puede ser tranquilizado fácilmente acariciándolo suavemente o dándole algo para chupar.

más fácilmente. Con el tiempo el propio niño aprende a calmarse. La intranquilidad y el llanto suelen alcanzar su pico de intensidad a una edad corregida de 3 a 4 meses. Al hacerse mayor, es probable que el niño llore menos y sus periodos de sueño se hagan más regulares.
No se preocupe si lo mima demasiado, dele mucho afecto y atención. En estos primeros meses, su hijo necesita que lo cojan en brazos con tanta frecuencia como el tiempo lo permita. Aveces resulta difícil reconfortar al niño cuando llora. El llanto prolongado puede ser signo de que está enfermo o tiene dolor. Si el niño llora durante un tiempo mucho más largo de lo habitual, debe comunicárselo a su médico. Aunque no pase nada, es conveniente comprobarlo.