LOS ORGANIZADORES psíquicos (René Spitz)


Se llaman Organizadores a los puntos críticos donde se integran las corrientes del desarrollo conseguidas hasta entonces (a través de los sentidos, percepciones, memoria, desarrollo motor…), reestructurando el sistema psíquico en un nivel de complejidad superior.
Los principales organizadores son:
  1. Aparición de la sonrisa (2º - 6º mes)
  2. Angustia por separación (6º - 8º mes): aparición del extraño, establecimiento del vínculo (<18m)
  3. El “NO” (en el 2º año)…aparición y reconocimiento del otro
Su aparición está relacionada estrechamente con hitos del desarrollo neurológico:
  1. 2 – 3 meses (sonrisa): memoria de reconocimiento (maduración del hipocampo y corteza frontal)
  2. 7 - 8 meses (angustia por separación): Memoria de trabajo (maduración de corteza prefrontal y amígdalas)
  3. 2º año (el NO): maduración sistema piramidal

1. Aparición de la sonrisa (2º - 6º mes)
         El surgir de la sonrisa señala el fin de la primera etapa, etapa de la no diferenciación, que es la de mayor desamparo y dependencia.
         Los estados de tensión del bebé van perdiendo su carácter difuso de las primeras
semanas, haciéndose cada vez más estructuradas e inteligibles (signos)
         Desde ese momento, el medio circundante va aprendiendo a identificar cuando el niño tiene hambre, cuando le duele el vientre o cuando desea que le entretengan, es decir, el niño es capaz de volverse hacia el medio e indicar su necesidad.
         El niño comienza a explorar, tantear y ampliar el terreno. Este tanteo se realiza a través de intercambios e interacciones con el objeto previo (madre).
         El infante a progresado hacia la actividad dirigida, hacia el acto estructurado.
         Los primeros esbozos de sonrisas surgen cuando el bebé está saciado. Más adelante sonreirá a la madre, que identifica como saciadora.
         El rostro humano es la percepción visual preponderante, ahora es capaz de separarlo y distinguirlo del transfondo.
         El bebé responde al adulto sonriendo solo si el rostro está de frente (ojos, nariz y boca) y moviéndose (la mejor manera de separar la figura del fondo).
         A esa edad no sonríe a otra cosa que no sea el rostro (ni siquiera al mostrarle un biberón).
         Sonríen en respuesta a cualquier rostro humano (amigo, extraño, sexo, color).

2. Angustia por separación (6º-8º mes)
         A partir de los 6 meses ya no sonríen a extraños. A esa edad, la capacidad de percepción está lo suficientemente desarrollada como para distinguir claramente entre amigo y extraño.
         El vínculo con la madre se ha establecido, manteniendo una negación a entrar en contacto con desconocidos y una reacción de angustia en mayor o menor grado ante ese contacto.
         El niño responde con desagrado a la ausencia de la madre (aparece un desconocido - este no es su madre - su madre le ha dejado)
 
        A partir de quedar establecido el vínculo con la madre, el niño modifica su modo de relacionarse con el medio y domina a éste.
         Los mecanismos de defensa no se limitan a las formas arcaicas; ha adquirido la
función del enjuiciamiento y de la decisión.
         Esto representa una función del yo en un nivel superior del desarrollo psíquico, y abre nuevos horizontes.
         La comprensión de los ademanes sociales, como vehículo de comunicación recíproca, da comienzo. Así se impulsa la participación creciente del niño en los juegos de reciprocidad social.
         En el nivel afectivo, empieza a surgir una matización sutil de actitudes emocionales (los celos, el sentido de la posesión, la cólera, el afecto, el apego, la alegría, el placer…)

3º. El “NO” (en el 2º año)
         A partir de comenzar a andar y a ser más autónomo, empieza una etapa de gran actividad en el niño.
         La comprensión de los ademanes sociales se establece de forma más clara con las prohibiciones. El “NO” será la palabra que más oirán a partir de entonces.
         Cuando la madre prohíbe algo, su “no” impide al niño la conclusión  de la tarea que trata de llevar a cabo.
         El hecho de que el niño no pueda efectuar la tarea iniciada, reforzará su
memorialización y recuerdo. Las tareas inconclusas son recordadas, mientras que las que se terminan se olvidan.
         Cada No de la madre representa una frustración emocional para el niño. Para intentar vencer esta situación, el niño entra en una fase de obstinación.
         El dominio del NO es un logro de consecuencias transcendentales para el desarrollo mental del niño; presupone haber adquirido la capacidad para el juicio y la negación.
         Con la adquisición del gesto de la negación, la acción (hasta ahora expresión de los afectos del niño) es remplazada por los mensajes,  se inicia la comunicación a distancia
         Es el origen de la comunicación verbal, el punto crítico de más importancia en la evolución tanto del individuo como de la especie, aquí es donde empieza la sociedad.
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