Higiene 
La piel de un recién nacido es un tesoro que conviene conservar. No hay que empeñarse en bañarle entero ni en usar pomadas, aceites ni jabones por muy especiales que sean. Esa piel ya viene con unas defensas naturales adquiridas en el útero que se mantienen durante casi el primer més de vida. En principio lavarles el culete con agua bastará para mantenerlos limpios...Un bebé no suda ni se mancha...

Cuando bañemos al niño se puede realizar a cualquier hora, aunque quizá sea preferible al final del día para que se relaje y duerma mejor. El baño tendrá una duración breve. No es imprescindible el uso de jabón. Se deben utilizar productos suaves, neutros o discretamente ácidos y no perfumados, aplicando pequeñas cantidades con la mano o con una esponja suave. 
Se debe cambiar de pañal al niño siempre que se ensucie. 

Hay que lavarle con agua tibia y secarle bien los pliegues cutáneos para evitar escoceduras. Para mantener la piel seca se pueden utilizar pastas con óxido de zinc. Se desaconsejan los polvos de talco. Las toallitas impregnadas en jabón se utilizarán el menor número de veces posible, reservándolas para cuando se está fuera de casa. 
Es conveniente dejar la zona del pañal al aire libre durante unos 5 minutos, 2 o 3 veces al día. En las niñas se debe limpiar en sentido de vulva a recto y nunca al contrario.

Nunca debe dejarse a un bebé solo sobre una mesa o mueble para cambiar el pañal; hay que tenerlo todo previsto antes. Si se ha de buscar alguna cosa, antes hay que dejar al niño en un sitio seguro o llevarlo consigo. 

Las legañas de lo ojos se limpian con agua, suero fisiológico o , mejor aún, leche materna. 

No se deben introducir bastoncillos para retirar el cerumen del oído. 

Las uñas de los pies del recién nacido deben cortarse igual que las del adulto: rectas, sin redondear los bordes y dejándolas suficientemente largas para evitar la uña encarnada. Las de las manos se pueden llevar cortas y redondeadas, para evitar las lesiones de rascado. Se deben utilizar tijeras de punta roma. 

Se aconseja que las ropas del niño sean holgadas, de fácil utilización y de algodón, evitando aquellas que suelten pelusa y pelo. Es preferible abrocharlas a la espalda con botones grandes o tiras de velcro. 
La ropa puede lavarse a mano o a máquina, pero separada de la ropa de los adultos, con jabón neutro, sin utilizar suavizantes ni lejía y aclarándola con abundante agua. 

El sueño: El recién nacido duerme casi todo el día, despertándose prácticamente solo para las tomas. El tiempo que tardan en dormir 5 o 6 horas seguidas durante la noche es variable de unos niños a otros. 
Es conveniente que la habitación sea luminosa y esté bien ventilada. 


Paseo: Se debe sacar al niño de paseo. Las radiaciones solares tomadas con precaución son buenas y aconsejables. La luz del sol, no directa, que incide sobre la piel, inicia la síntesis de la vitamina D, imprescindible para permitir el crecimiento normal del niño y evitar el raquitismo. Sin duda lo mejor es pasear bajo la sombra de los arboles. El niño necesita luz y que le de el aire, no permanecer encerrado en casa salvo que lo tengamos enfermo.

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